miércoles, 5 de enero de 2011

El camino

El camino...la clave es, lejos de credo impuestos, recorrerlo bajo la sombra de nuestra propia conciencia, que es el único dios existente. Nuestra religión, la capacidad de decidir entre el bien y el mal, siempre manteniendo un equilibrio entre lo erróneo y lo correcto para lograr el tan necesitado aprendizaje. Otros, con su influencia nos enseñaran. La inhumanidad y el dolor, son atajos al crecimiento del alma, el amor y la felicidad alicientes para seguir...

El tiempo

¡Ay!, vida, extraña y oscura, ambigua y fugaz. En tus días, mi alma se recrea, en luz y sombra, en amor y desamor, en lágrimas y risas. Si acaso, la muerte viniera a mi encuentro, de su mano caminaría dejándote atrás...dejando una estela de recuerdos como olas en el mar, como rocío en las hojas...Y volvería a encontrarte de nuevo, con mis brazos abiertos, la esperanza renacida, las ganas nuevas y el amor a flor de piel. Porque cuando regrese, seré otra, tú serás otra, y seremos lo mismo. Un soplo de viento, un grano de sal...el amanecer de un tiempo que no tiene final. 

El Otoño

Llega el otoño, sí, trayendo con él la sombra y el descanso para un estío implacable. En mi corazón se ha instalado para siempre, negando a las demás estaciones. No hay frío, ni calor, ni reverdecer, sólo el deshojar del tiempo. Un tiempo que  no tiene por qué ni para qué, un tiempo que se le limita a correr, sin la alegría de una razón. El sol ha dejado de brillar, la lluvia moja incesante, los pájaros se han marchado. Sólo quedan los recuerdos de lo que fué...sólo queda un adiós...