miércoles, 5 de enero de 2011

El tiempo

¡Ay!, vida, extraña y oscura, ambigua y fugaz. En tus días, mi alma se recrea, en luz y sombra, en amor y desamor, en lágrimas y risas. Si acaso, la muerte viniera a mi encuentro, de su mano caminaría dejándote atrás...dejando una estela de recuerdos como olas en el mar, como rocío en las hojas...Y volvería a encontrarte de nuevo, con mis brazos abiertos, la esperanza renacida, las ganas nuevas y el amor a flor de piel. Porque cuando regrese, seré otra, tú serás otra, y seremos lo mismo. Un soplo de viento, un grano de sal...el amanecer de un tiempo que no tiene final. 

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