Llega el otoño, sí, trayendo con él la sombra y el descanso para un estío implacable. En mi corazón se ha instalado para siempre, negando a las demás estaciones. No hay frío, ni calor, ni reverdecer, sólo el deshojar del tiempo. Un tiempo que no tiene por qué ni para qué, un tiempo que se le limita a correr, sin la alegría de una razón. El sol ha dejado de brillar, la lluvia moja incesante, los pájaros se han marchado. Sólo quedan los recuerdos de lo que fué...sólo queda un adiós...
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